martes, 19 de noviembre de 2013

La letra bestia y la bella boba

Cuadro de Antonio Saura (1973) homónimo a la obra de Lope La dama boba

Es La dama boba de Lope de Vega inserta en un pueblo chico llamado Coapa. Es una compañía de teatro que la representa y que se ve envuelta en un misterio. Es un Don Salvador que ha secuestrado a Francisco para que le de clases a su hija la boba y a su pueblo maleducado. Es Elena Garro la que junta todo eso y hace una sola pieza en tres actos: La dama boba.

Una comedia que se burla del centralismo y del atraso provinciano. Del analfabetismo imperante en las regiones rurales, de la indiada a la que se ve como menor a los civilizados de la urbe. Pero también rescata una concepción mágica de la realidad de la región. La descripción de los nahualismos de las mujeres a las que se ama es única, poética y retrata un habla que posiblemente no exista y que sin embargo podemos tener por cierta. Todo ello presentado en vivo y en directo en el más puro metateatro, en la mera intertextualidad de un clásico del teatro áureo y la realidad sempiterna mexicana.

Garro utiliza la iconicidad del actor del teatro y de los modos y costumbres de los pueblos chicos. Representa una realidad a través de otra realidad: dos tipos de cultura diferentes: la cultura propia de un pueblo y la cultura académica o literaria, si se quiere. Daniel Meyrán dice en Historia y teatro: Teatralidad e historicidad "que la historia es como la literatura no existe, lo que existe es la historicidad, la literariedad o la teatralidad, es la huella o la marca o el signo del signo, que deja la acción de los hombres y de las cosas" que se convierten en documentos de la acción humanas. Lope de Vega dejó por escrito un manifiesto sobre la decadencia de su tiempo, representado por caracteres que rompen el molde asignado por la sociedad, mientras que Elena Garro evidencia el enorme atraso en el que se encuentran las regiones más alejadas del centro; denuncia el centralismo, la ley por-mis-pistolas de buenos y malos sin denostar su patrimonio cultural.

Si Lope de Vega es la bestia, Elena Garro es la bella que logra montar ese monstruo de la literatura y lo doma para presentarlo en un texto dramático de lirismo a la Rulfo, que permite acceder a que uno quiera conocer a un clásico de clásicos. Dice Meyrán que hablar de teatro y de la historia, es hablar de la historia del teatro y en particular ésta pieza sin duda se para en el hombro de gigantes.

Para finalizar, dice Juan Villegas en El teatro histórico latinoamericano como discurso e instrumento de apropiación de la historia que "uno de los rasgos claves de la lectura del texto es entenderlo como proceso de desenmascaramiento de los individuos que forman la sociedad y de evidenciación de la falsedad y consecuencias de los valores que le sirven de soporte". No hace falta decir lo que Lope de Vega desenmascara con su dama boba, y no hay sino saber cómo es México, ser mexicano, para reconocer lo que desenmascara Garro con la suya.